El desarrollo urbanístico de Valdecarros se perfila como la actuación más determinante para el mercado inmobiliario de la capital, con una proyección de 51.000 viviendas. En este nuevo barrio, la vivienda protegida juega un papel estratégico, representando más de la mitad de la oferta.
Ambas tipologías, VPPL y VPPB, comparten la filosofía de facilitar el acceso a la vivienda a precios regulados y exigen que el inmueble se destine a residencia habitual. Sin embargo, sus diferencias técnicas y económicas marcan la frontera entre dos perfiles distintos de comprador.
El filtro de los ingresos: ¿Quién puede acceder?
El primer filtro y el más determinante es el nivel de ingresos de la unidad familiar. La normativa establece que para acceder a una VPPB, los ingresos no pueden superar 5,5 veces el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (IPREM).
Por el contrario, la VPPL es más laxa en este sentido y permite el acceso a familias con rentas de hasta 7,5 veces dicho indicador. Esta diferencia de dos puntos en el multiplicador del IPREM es la que abre la puerta de la vivienda protegida a las clases medias que superan los umbrales de la protección básica pero no alcanzan los precios exigidos en el mercado libre.
Superficie: La excepción de las Familias Numerosas
La segunda gran diferencia se encuentra en la superficie de los inmuebles. La VPPB está concebida como una solución habitacional más ajustada, con una superficie útil máxima que generalmente no excede los 110 metros cuadrados. La VPPL, en cambio, permite construir viviendas más grandes de forma general, llegando hasta los 150 metros cuadrados útiles.
Sin embargo, existe una excepción fundamental que muchos compradores desconocen:
En el caso de familias numerosas, la superficie de la VPPB puede ampliarse también hasta los 150 metros cuadrados. Esto supone un beneficio extraordinario para las familias grandes, ya que pueden acceder a una casa del mismo tamaño que una VPPL, pero manteniendo el coste por metro cuadrado más reducido de la protección básica.
Salvo esta excepción, las promociones de VPPL suelen encajar mejor con familias que demandan espacios más desahogados (3 o 4 dormitorios), mientras la VPPB es la opción habitual para primeros accesos a la vivienda.
El precio y la oferta en Valdecarros
El precio por metro cuadrado es la tercera variable que distingue ambas tipologías. Al estar dirigido a rentas más bajas, el precio del módulo de la VPPB fijado por la Comunidad de Madrid es inferior al de la VPPL. Esto se traduce en una hipoteca considerablemente más baja, reduciendo el esfuerzo financiero mensual y facilitando la concesión de financiación bancaria.
Es importante notar la disponibilidad: en Valdecarros, el 80% de la vivienda protegida será VPPL, mientras que la VPPB representará una parte minoritaria pero relevante del 20%. Esto convierte a la VPPB en un producto muy competitivo y demandado.

¿Cuál elegir? Depende de tu situación
La elección entre VPPL y VPPB no es una cuestión de cuál es mejor en términos absolutos, sino de cuál se ajusta mejor a tu realidad.
Ideal para ti si…
Buscas tu primera vivienda, tus ingresos familiares no superan 5,5 veces el IPREM y priorizas un precio más bajo. También es tu opción ideal si eres familia numerosa con presupuesto ajustado, pues podrás optar a 150 m² a precio básico.
Ideal para ti si…
Buscas reposición o más espacio sin ser familia numerosa, tus ingresos están entre 5,5 y 7,5 veces el IPREM, y puedes asumir un precio algo superior pero aún protegido y alejado del mercado libre.
Requisitos comunes y calidad
Más allá de las diferencias, no olvides los puntos en común que aplican a ambas:
- Residencia Habitual: El propietario asume el compromiso de mantener la vivienda como residencia habitual y permanente.
- Propiedad única: Generalmente, no se puede ser titular de otra vivienda sujeta a protección ni de una vivienda libre en la misma comunidad.
- Calidad: La calidad constructiva en los desarrollos modernos como Valdecarros es alta en ambas tipologías, cumpliendo con normativas actuales de eficiencia energética e incluyendo habitualmente garaje y trastero.



